Sin duda una de las enfermedades clave en África ha sido y sigue siendo el VIH/Sida. El continente fue cuna de esta enfermedad, donde se propagó a partir de los años 60 hasta llegar a tener presencia en todo el mundo, y diversos factores, tales como la falta de uso de protección o la ausencia de programas preventivos y la difusión de falsos mitos, han provocado el aumento constante de las infecciones en este continente. Por ejemplo, Thabo Mbeki, expresidente de Sudáfrica, y Robert Mugabe, presidente actual de Zimbabue, han sugeridos que el Sida surge de la pobreza en lugar de la infección por VIH. Además, mucho mitos van en contra del uso de preservativos. Por ejemplo, una posible conspiración para limitar el crecimiento de la población africana. También se considera que los preservativos ahogan el poder tradicional del hombre en su comunidad.

La conclusión es clara: el VIH/Sida en África es uno de los principales problemas de salud pública y causa de muerte en el continente. Y aunque el África subsahariana está habitada por alrededor del 12% de la población mundial, se estima que más del 67% de las personas que vivían con VIH en el mundo en 2007 residían en África subsahariana y que el 72% de las muertes relacionadas con el Sida en el mundo en 2007 tuvieron lugar en esta área.

Con todo, la aparición de fármacos como los nuevos antirretrovirales (ARV) puede desacelerar e incluso revertir la progresión de la infección por el VIH, lo que retrasa la aparición del Sida por veinte años o más. Eso sí, se trata de medicinas caras (10.000 a 15.000 dólares por persona y año para las patentes de medicinas y aproximadamente 800 dólares en algunos países africanos para los genéricos, lo que provoca que el acceso a ellas sea bastante limitado, sobre todo en el tercer mundo.

¿Hacia la vacuna contra el VIH?

Por lo que respecta a la investigación en materia de VIH, parece que se dan nuevos pasos hacia su obtención. Sudáfrica ha emprendido hace muy poco uno de los mayores ensayos clínicos de una vacuna experimental para prevenir el contagio del VIH. Más de 5.400 hombres y mujeres jóvenes participarán en la prueba, que durará cuatro años. Los científicos esperan que este esfuerzo sea “el último clavo en el ataúd” de la enfermedad.

La seguridad de la vacuna sudafricana ya fue probada con éxito durante 18 meses en 252 voluntarios. El nuevo estudio, lanzado la víspera del Día Mundial de la lucha contra el Sida, se aplica ya a personas sexualmente activas de entre 18 y 35 años en 15 regiones de Sudáfrica, país en el que hay siete millones de personas con el virus. O lo que es lo mismo, el 19,2% de la población, una de las tasas más altas del mundo.

Esta vacuna es una adaptación de una cepa de VIH del África meridional, utilizada en un ensayo realizado con 16.000 personas en Tailandia en 2009. Esa prueba logró reducir el riesgo de infección en más del 30% durante los tres años y medio posteriores al primer pinchazo. “Si logramos una tasa de eficacia del 50%, podríamos considerarla una vacuna eficaz”, declaró en su día a la agencia France Press la presidenta del Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica, Glenda Gray.

El estudio está dirigido por dicho organismo, el Instituto Nacional de Salud de EE UU, la Red de Ensayos de Vacunas contra el VIH, la Fundación Bill y Melinda Gates, y las farmacéuticas Sanofi Pasteur y GlaxoSmithKline. “Si se despliega junto a nuestro actual arsenal de herramientas de prevención de VIH una vacuna segura y efectiva, podría ser el último clavo en el ataúd del VIH”, asegura acerca de este proyecto el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas estadounidense (NAID, por sus siglas en inglés), que también ha tomado parte en el estudio.

Desde hace más de 30 años se ha intentado sin éxito desarrollar una vacuna eficaz contra el VIH. Solo la mitad de los 36 millones de personas que viven con VIH en el mundo tienen acceso a antiretrovirales, según datos de ONUSIDA.