¿Imaginas un frío tan fuerte que pudiera llevarte hasta la muerte? Probablemente vengan a tu cabeza situaciones de película, escenarios apocalípticos o imágenes relacionadas con lugares fuera de lo habitual. Tal vez te visualices perdido en una tormenta de nieve en la montaña. O en medio de la nada tras sufrir un accidente, donde no cuentas con recursos para encontrar refugio. Sin embargo, las bajas temperaturas pueden acabar con muchas vidas –y, de hecho, así ocurre- en espacios tan inimaginables a simple vista como cualquier gran capital europea. El primer mundo no se libra de la escasez. De hecho, a ello responde el concepto de ‘cuarto mundo’: existen muchísimas personas que viven en condición de desprotección, marginación o riesgo social en áreas pertenecientes al mundo industrializado.

Un buen ejemplo de esta realidad nos ha traído hace pocos días la ola de frío que ha asolado Europa y que ha acabado, en el momento de publicación de este artículo, con nada menos que más de 80 muertes. Polonia ha sido el foco de mayor riesgo, y el lugar en el que mas fallecimientos se han registrado. En lo que va de invierno, 65 personas han fallecido en este país, donde se han registrado temperaturas por debajo de los 20 grados bajo cero. En algunos puntos, se ha llegado a los -40 grados. También Bulgaria ha registrado varios casos de fallecimiento, así como Albania, Serbia y República Checa. En los alrededores del Vaticano, área en la que suelen localizarse muchos sin techo, las autoridades han ofrecido zonas accesibles las 24 horas para ofrecer cobijo a este colectivo.

¿Quienes son las víctimas? En su mayoría, se trata de indigentes y personas sin techo, sin acceso a un lugar de refugio en el que aislarse de unas temperaturas inusualmente bajas. A ello se suma la ingesta de alcohol, muy común en estos casos, ya que ayuda a disminuir la sensación de frío, aunque ello incrementa las posibilidades de morir por congelación. La ola de frío ha afectado a un elevado número de países: desde Rusia a Grecia, donde se registraron temperaturas mínimas históricas.

Más drama para los refugiados

Sin duda, el colectivo de refugiados en Europa es carne de cañón en situaciones como la que comentamos. Los migrantes y refugiados en las islas del este del Egeo, en zonas como Quíos y Lesbos, se enfrentan a la ausencia de refugios con calefacción, por lo que mucha gente, cerca de 15 mil personas, sigue acampando en tiendas al aire libre, cubiertas ahora de nieve e instaladas sobre un suelo congelado.

Para Médicos Sin Fronteras (MSF), “la indiferencia de la política europea, las temperaturas heladas y la falta de preparación para el invierno empeoraron la situación ya insostenible de miles de hombres, mujeres y niños”. Prueba de ello es que la mayoría de los migrantes que recurrieron a psicólogos en los últimos meses en las islas griegas dijeron que las precarias condiciones de vida les provocaron o les agravaron problemas psíquicos.

“Estas familias, que fueron dejadas bajo la nieve y la lluvia helada, pagan el precio del cinismo europeo y del reprobable acuerdo con Turquía”, agregan desde la agrupación. Por otro lado, en Serbia se encuentran unos 7500 migrantes retenidos en campamentos superpoblados o en refugios informales. Alrededor de 2.000 jóvenes intentan sobrevivir en construcciones abandonadas sin calefacción en el centro de Belgrado con temperaturas de 20 grados centígrados bajo cero.

Son los casos más sonados, pero no los únicos. A lo largo y ancho de Europa encontramos infinidad de casos de vulnerabilidad y estado de necesidad sin atender por parte de los Estados. Para paliarlo, organizaciones como Médicos Sin Fronteras ofrecen ayuda en estas áreas. En el caso de Serbia, la organización instaló algunos calentadores de emergencia para intentar proteger a las personas vulnerables y negocia con las autoridades serbias un aumento de la capacidad de refugio.